¡Volvi! Bueno, yo no me habia ido a ninguna parte, pero podemos decir que volvio este humilde blog, luego de unos meses de abandono (comprobando que yo en verano no existo: a lo sumo, vegeto).
¿Y saben que más volvio? ¡Volvio Lost! Y con la vuelta de Lost se fue mi cordura. Ya no tengo muchas esperanzas de que la serie termine con algun tipo de sentido: la sigo viendo porque despues de tantos delirios, tantos interrogantes, tantas intrigas, es una necesidad imperiosa, para bien o para mal, darle un cierre.
Le tengo mucha paciencia a Lost, quizas más de la que merece. Le tengo paciencia porque me divierte tratar de anticiparme a sus misterios volados y porque algunos de sus personajes me encantan… mi gran problema con Lost, en todo caso, es que tiene uno de los protagonistas más irritantes e insipidos del mundo: Jack Shephard.
¿Que hicimos para merecer a Jack? ¿Por que sus interminables conflictos paternos (¿no podia haber un psicologo a bordo del vuelo 815? ¿era demasiado pedir?) son aparentemente más interesantes que los melodramas retorcidos de otros personajes mucho menos explotados? ¿Por que es tan cabeza dura, tan insufrible, por que insiste en hacer de su drama personal (“buh, papi no me quiere, buh, se pudrio todo con Kate, voy a detonar una bomba para que nada de esto haya ocurrido, buh, por que sera que nadie me respeta”) el centro del universo? ¿Por que tiene que ser él precisamente el personaje central? Tenemos a John Locke, tan heroico como tragico, tenemos a Ben, que sera un egoista desgraciado pero al menos es inteligente e interesante, tenemos a Sawyer, que es como el Han Solo de Lost, el chico malo con buen corazón que deberia quedarse con la chica, uno de esos arquetipos que siempre funcionan (¿entonces Hurley es Chewbacca? discusión para otro dia) – ¿por que en el centro de todo este embrollo descabellado tiene que estar precisamente el doctorcito con sus lagrimas eternas? Ya no le tengo paciencia – su sola presencia me arruina el capitulo.
Y ya que estamos: ¿eso de que las mujeres nos enganchamos con Lost por los romances? NO ME IMPORTA CON QUIEN SE QUEDA KATE. Ahi esta, lo dije. Si Kate se quiere tirar al pozo con Jack (¡andate a detonar vos la bomba, infeliz!), bienvenida sea. Si quiere irse con Sawyer, adelante, les concedo que tienen quimica. Kate en todo caso es un personaje que podria haber sido entretenido pero fue totalmente desperdiciado, como en general los guionistas de Lost desperdician a los personajes femeninos, que solo parecen tener valor dentro de la trama por lo que representan para los hombres. Kate, como la pobre de Juliet (mucho mas copada) se transformo en el premio para el interminable pissing contest entre Jack y Sawyer que me tiene cansada ya desde la segunda temporada, pero aun asi lo siguen estirando como un chicle. URGH.
A todo esto - enfermitos de Lost, cuidado al comentar: sospecho que los comentarios de esta entrada estaran plagados de spoilers…






Opinion fuerte (pero, si me conocen, enteramente predecible): romances que hayan inspirado música memorable los hay muchos, pero el más significativo en la escena del rock inglés en lo que va de este nuevo siglo es la dupla de Pete Doherty y Carl Barat, los frontmen de The Libertines. No sé si romance es la palabra correcta para la relación que en si tenian en la vida real en los años miserables pre-exito, pero sin duda lo es para la que construyeron para su imagén pública, que rapidamente se salio de control hasta que la linea entre lo privado y lo público desapareciera del todo: Pete y Carl eran amigos y enemigos; se profesaban amor incondicional en entrevistas y cantaban sobre separaciones y amores que ya no daban más mientras empapelaban revistas de chismes con sus escandalos y excesos. Se odiaban, se perdonaban, se robaban las cosas del otro y las vendian para comprar drogas. Hacian un show de la tensión sexual (no se sabe si se quieren dar o se quieren matar a golpes, dijo alguna vez un periodista), mientras probablemente se arrancaban los ojos en el backstage. Sexo, sudor y drogas, casi un estereotipo del exceso rockero, sumado a la disolucion de cualquier barrera entre artistas y público, entre la creación y la vida privada: organizaban conciertos en sus casas, cantaban de la desintegración de su propia amistad, participaban asiduamente del foro que frecuentaban sus fans mucho antes de la explosión de myspace. Aun cuando cantaban sobre sus ex-novias, parecia que estuvieran hablando de ellos mismos; como tantos otros fans, no me importa que Music When The Lights Go Out fuera escrita en el 1999 – para mi es un lamento por el Albion imaginario que habian construido los dos, y que ahora que aquellos tiempos habian quedado en el pasado, hacia agua.
A veces siento que The Libertines ardio y se consumio a si mismo, y que el genial segundo disco (desparejo, desprolijo pero fantastico) es donde este romance se acaba, y tanto mejor asi. Pero a veces, cuando leo entrevistas de Doherty (que se ha redimido frente a mis ojos escepticos luego del precioso disco solista que saco hace poco, Grace/Wastelands) y me entero que él quiere que se vuelvan a juntar… bueno, ahi pienso que donde hubo fuego, cenizas quedan, y que si ya que estamos se quieren pegar una vuelta por latinoamerica, for old time’s sake, tanto mejor.
