De todos los lugares para que se me rompan mis jeans negros favoritos, acaso el unico par de chupines que me ha quedado bien en la vida… tenia que ser en la entrepierna. Creo que estamos todos de acuerdo que no es un lugar muy cool para llevar jeans razgados. Asi que no me queda otra más que ir de compras y encontrar un par que los remplace.
El tema es este: yo creo que no hay nada peor que comprar un par de pantalones. No sé si es cierto para todas las mujeres – imagino que lo sera para las caderonas, entre quienes me incluyo – pero es cierto para mi. Dar con el par justo, que te quede bien, que ajuste precisamente lo suficiente sin que parezcas un matambre, que no vaya a estirar donde no quieras que estire, que combine con tu ropa, que “vaya con todo”, que no tenga el tiro demasiado bajo, o demasiado alto, etc; es una tortura. Hay que tolerar, además, a las vendedoras apaticas – o peor, las que se quieren meter en el probador con vos a demostrarte que el jean dos talles más chico que te dieron en realidad te queda re-di-vi-no.Eso de que ir de shopping es buena terapia, aca, es puro verso: probarme veinticinco pares y que no me guste ninguno es demasiado trabajo, y solo consigue ponerme de mal humor.
Y además hay que tener dinero. Acaso el problema principal cuando se acerca fin de mes.
Ya fue, puedo vivir en vestido. Al menos por una semana.

